Método de trabajo

Una de cosas más importantes del método de trabajo de cada profesional ha de ser el pleno convencimiento en el mismo, es decir, creer en él, entender que así conseguirás los resultados buscados, que lo haces honradamente, con respeto y, por el contrario, que el método no generará nuevos problemas o conflictos antes inexistentes. Considero que infundir miedo o generar dolor no deben de formar parte del concepto “educar”. No solo es por respetar sino tener la firme convicción de estar trabajando desde la base del problema, pudiendo obtener así resultados reales duraderos en el tiempo, aunque en alguna ocasión los resultados no sean inmediatos.

No todos en este mundo trabajamos o pensamos igual pero en lo que coincidimos la mayoría en el mundo del perro, tanto educadores, como veterinarios, protectoras, voluntarios o propietarios, es que intentamos hacer lo mejor que sabemos por el bien del perro, equivocada o acertadamente. Pero en nuestra mano también está el evolucionar, aprender y seguir creciendo, replanteándonos incluso aquello en lo que antes creíamos y formaba parte de nuestra forma de trabajo o aquello que no veíamos claro antes. No nos levantemos muros de imposibles previamente. En mis sesiones de trabajo intentaré que veas el motivo de por qué siguiendo una determinada pauta va a ser lo mejor que puedes hacer por ti y por tu amig@ y comprobarás que es mucho más sencillo y lógico de lo que parece.

ASPECTOS BÁSICOS QUE INTENTO CONSIDERAR EN MI FORMA DE TRABAJAR

Trabajo en base a lo que algunos denominan educación canina en positivo. Hay mucha confusión con esta terminología pues muchos la simplifican o confunden pensando en otro término denominado «refuerzo positivo». También suele relacionarse con conceptos como comida, salchichas o clicker. Pero, sin negar que todo esto puedan ser herramientas más o menos válidas en un momento concreto, (quizás menos de los que se piensa o de lo que deberíamos) para mi el concepto es algo más profundo.

La educación que yo defiendo intenta contemplar las emociones del perro, lo que le ocurre internamente y cuáles son sus necesidades básicas que debemos intentar cubrir. Intento comprender por qué suceden las cosas cuando hay un problema y no contemplo en ningún caso aplicar métodos o técnicas que se basen en el castigo, infligir dolor o daño

Filosofía Arbesú

 Para mí la educación canina en positivo implica una serie de puntos esenciales:

  1. Conocer: Conocer qué es un perro, cuál es su naturaleza, como influyen sus sentidos e instintos en su carácter. Con todo ello intenta conocer cómo puede desarrollarse como perro. Entiende también que es un ser vivo, que tiene emociones; crece, evoluciona y aprende (con paciencia algunos más rápido y otros más lento). Hemos de saber que pasará por distintas fases y edades. Es muy imporntante que intentemos tener en cuenta que requieren que les dediquemos tiempo de calidad, compañía, calma, descanso, paseos, alimentación, cuidados… Su salud y atención veterinaria es importante e influye en su forma de ser y comportamiento.
  2. Comunicación: Debemos de tratar de profundizar en su lenguaje, cómo y qué nos comunican, conocer sus señales básicas (señales de calma), de incomodidad, de miedo, estrés, felicidad, alegría… También nosotros mismos deberemos comunicarnos con ellos con ese mismo lenguaje. Las interacciones son importantes y forman parte de la comunicación. Analicémos como las realizamos e intentemos que sean acordes a ese lenguaje comunicativo. Qué tipo de interacciones son más correctas y cuales no lo son tanto. Algo que casi nunca nos solemos parar a pensar son las consecuencias que nuestras interacciones o caricias tienen en un perro o grupo de perros. Esto cobra mayor importancia en los gestos cotidianos, en las cosas que repetimos a diario con ellos.
  3. Valoración individual. Debemos respetar no solo su naturaleza general de perro sino también sus características individuales. No hay dos perros iguales aunque sean de la misma raza. Hay que adaptarse a sus característinas. No compares y no pienses que lo que funciona para uno ha de funcionar para otro. Tengamos en cuenta la fase en la que está, si es un cachorro, si es adulto, si acaba de ser adoptado, si está enfermo, si tiene miedos, traumas… pues sólo así podrás darle lo que necesita.
  4. Empatizar: Esforcémonos por percibir lo que puede sentir. “Uno no entiende a los demás hasta que no has llevado sus zapatos y caminado con ellos. […] Hasta que considera las cosas desde su punto de vista; hasta que no se mete bajo su piel y camina con ella por la vida» (Atticus Finch en «Matar un Ruiseñor»). Creo que conseguir esto con los perros es muy difícil para otra especie como la humana, pero algo podemos hacer. Entender al otro lo cambia todo. Las razones y las soluciones para algunos comportamientos que tienen nuestros perros cambian de forma radical si entendemos el motivo.
  5. Enseñar de forma amable: Todo lo que se enseña de forma amable perdura más y mejor en el tiempo. Recuerda que son animales que viven en un mundo con reglas humanas incomprensibles para ellos. El miedo y el dolor no educan. Si hemos de enseñarle normas, límites o algún adiestramiento hagámoslo de forma amable, progresiva, acorde a su edad:

Conociendo, entendiendo, comunicando, adaptándote a lo que tienes delante, con interacciones correctas, empatizando y proporcionando una educación y vivencias adecuadas y donde el perro pueda ser perro y desarrollarse como tal.

Como habrás observado, para definir lo que es la educación canina en positivo no hemos mencionado ni comida, ni salchichas, ni clicker. El objetivo está muy por detrás de todo eso.

Arbesú Educadores Caninos.

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