Desi 3 meses

Una de las preocupaciones importantes para quienes están pensando iniciar la vida con un cachorro (o ya lo han hecho) es la referente a qué hacer si el cachorro llora. Os cuento mi opinión en estas líneas.

¿Qué no hacer?

Vamos a empezar por qué no hacer. Y quiero comenzar así porque estoy seguro que una de las cosas que más oiréis al respecto es el método Estivill, método del que no soy nada partidario.

El método en cuestión fue publicado por Eduard Estivill al inicio del siglo XXI, pero a su vez tiene su fuente en el pediatra Richard Ferber y su obra de mediados de los años 80 del siglo pasado. El método recomienda que al traer a tu cachorrito de 2 meses a casa este duerma solo y además que si llora durante la noche ignores sus llantos. Así, dice el método, no aprenderá a llorar para reclamar que acudas. Evidentemente este método es de aplicación a bebés humanos pero se ha ganado mucha popularidad entre el mundo de los perros.

¿Por qué no os recomiendo para nada seguir este método?

Lo principal es porque a día de hoy existen estudios que pienso son más acertados. Los psicólogos y neuropsicólogos proponen alternativas mas adecuadas y menos “dañinas” a día de hoy. Es preciso evolucionar conforme lo hace la ciencia.

Lúa y Tola
Lúa y su madre Tola

Me consta al menos un par de estudios que guardan cierta relación con este tema. Hace décadas investigadores de una universidad de Quebec (Canadá) y más recientemente investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) realizaron estudios con ratas donde las conclusiones explicadas de forma coloquial, demuestran que las crías que han tenido la atención adecuada en fases tempranas, que han sido cuidadas, aseadas, alimentadas o que han jugado con ellas tienden a ser adultos mas tranquilos. Son individuos mas curiosos porque gestionan mejor el estrés de las novedades. Las que recibían menos atención eran adultos mas ansiosos, miedosos y ariscos.

Pero aún sin que hubiera estudios alternativos, pienso que un simple ejercicio de empatía por nuestra parte descartaría el método: Y es que en casi todos los casos a un cachorro que viene a casa le has “roto” toda la vida que conoce hasta ahora. Le estas separando del calor y cariño de su madre y hermanos; esto era con lo único que podía contar hasta la fecha. La nueva situación de ese pobre ser se complica aun más con la aplicación del método, pues pasará en pocas horas de tener la atención y cuidados incondicionales de una madre, a ser totalmente ignorado y aislado.

El ejercicio de empatía puede llegar un poco más allá: pensad que, por muy bien que le vayan a ir las cosas en el futuro, por mucho que lo deseéis, cuidéis o lo améis, para él ahora mismo sois unos completos desconocidos. Eso puede generar desconfianza y algo de temor.

Ni hay aprendizaje ni tiene en cuenta las emociones

Al margen de todo lo anterior, el método Estivill y similares obvian dos importantes cuestiones a mi modo de ver las cosas:

  1. Una, presuponer que el cachorro (o el bebé humano) va a establecer un aprendizaje derivado de esa secuencia. Presupone que habrá un proceso racional consciente que ligue acto y consecuencia.

    Para que una determinada conducta se extinga no reforzándola (ignorándola) ha de haber un proceso consciente y razonado que te lleve a ello. En las teorías del aprendizaje es lo que se denomina “Aprendizaje o condicionamiento instrumental“. Es decir, varío mis actos de forma razonada y consciente para conseguir algo que me beneficia. Por si alguien se pierde, se entiende muy fácil con un ejemplo: Cuando “enseñamos” a un perro a sentarse bajo un comando (“Sit” por ejemplo) por refuerzo positivo, cada vez que le llevemos a esa postura recibe una chuche. Lo razona, lo entiende y terminará haciéndolo de forma autónoma para obtener su beneficio.
    Pero en el caso que nos ocupa estas conductas en cachorros o bebés humanos corresponden en gran medida al instinto de supervivencia. Llorar por tener hambre, frío o estar solo es el mecanismo que le engancha a la vida, y si no fuera así, las probabilidades de sobrevivir serían más bajas. No es una conducta pensada.
  2. La segunda cuestión es que el método no contempla las emociones del individuo que originan la respuesta del llanto.
    Volviendo al ejemplo del “Sit” que os comentaba antes, el adiestrador ha de tener en cuenta que el estado emocional del perro durante el trabajo sea el adecuado para que se produzca aprendizaje. Por poner un ejemplo, a nadie se le ocurriría enseñar nada a un perro en estado de pánico por el sonido de los truenos de una tormenta. Sería absurdo. En este método no se contempla las posibles emociones del bebé (o cachorro) que le llevarían a ese estado. Y estando en ese estado alterado emocionalmente, evidentemente no puede haber aprendizaje.

¿Qué podemos hacer entonces cuando el cachorro llora?

  • Este condicionamiento es psicológicamente devastador y muy traumático. Lo más recomendable es proporcionarle toda la protección y cariño que necesite al principio“, Linn Palm, libro: El cachorro llega a casa.
  • El destete es por su propia naturaleza un proceso gradual, nunca brusco o absoluto“. Kay Laurence, libro: Para todos los perros y para todos los días.
  • No dejes que el cachorro se duerma llorando. Estarás fomentando su ansiedad“. Linn Palm, Dogalia: libro: El cachorro llega a casa.

Los perros generalmente por naturaleza, no duermen solos. Cuando aún no tienen otros sentidos desarrollados ya cuentan con el sentido del tacto. En las camadas todos los hermanos se arriman unos con otros y sienten el contacto del hermano. Eso les tranquiliza y les calma y también está ligado con la supervivencia.

Cuando un cachorro llega a casa lo hace solo y por tanto ya no contará con ese calor de madre y hermanos. Lo primero que necesitará que le proporcionéis es seguridad. La seguridad se forja poco a poco, pero sin descuidar detalle. El sueño y el descanso, es algo a tener muy presente con los cachorros. Es muy difícil sentir seguridad en un sitio nuevo y más bajo la mente de un cachorro. Más complejo aún será hacer todo eso y además aislado o no siendo atendido en momentos de angustia.

Que un cachorro o un perro duerma acompañado no es en sí ningún problema. Por supuesto que las normas y organización de cada familia son libres y siempre respetables. Pero me parecía importante establecer algunas bases para que cada uno se sienta libre de establecer sus normas de la forma mas coherente posible, en concordancia no solo con nuestras preferencias humanas, sino también acordes a su esencia de perr@.

Cachorro durmiendo

Las bases: seguridad y conocimiento

Me gustaría que tras esta lectura como mínimo te pudieras llevar dos ideas claras que luego serán herramientas para proponer soluciones al problema del llanto:

  • Que no hay nada malo en intentar proporcionar seguridad y calma cuando realmente lo necesite.
  • Entre ignorar al perro y subirlo a tu cama (dos de las soluciones mas comunes) puede haber una larga escala de grises como posibles alternativas para solucionar el problema de llantos.

No todos los cachorros lloran en la noche, ni mucho menos. Es por eso que tampoco es nada bueno preocuparse por anticipado. Pienso que es factor altamente importante para el devenir de los acontecimientos partir con un asesoramiento previo adecuado y tener una buena hoja de ruta. Pues de esta forma aumentarás la probabilidad de hacer las cosas bien, y tendrás mas claro como trasmitir la seguridad que el cachorro necesita. Esto sin duda minimizará la aparición de algunos problemas.

Recomendaciones prácticas

A mi me gusta el que perro cuente con la libertad de elección del sitio donde dormir (te lo contaba en la entrada dedicada al sueño de nuestros perros). Se puede contar con una cama cerca nuestro y otra situada en aquel lugar que haya elegido el perro libremente. Por tanto, si elige dormir separado de forma voluntaria y natural, no habría más problema. Pero si el perro en un momento dado se agobia y necesita la seguridad de estar cerca nuestro, tendrá esa posibilidad a mano. Tan solo contar con esta opción generará en el cachorro confianza y seguridad por tanto puede evitar el problema de lloros.

Otra cosa importante a tener en cuenta es que la idea no es acercarse al perro cada vez que emite cualquier tipo de sonido. Al contrario, “el arte” consistirá en saber que es realmente importante y qué no pero también saber dejar espacio. Acompañamos (damos referencia de calma), pero no agobiamos (toqueteamos).

Si cuentas con el perro durmiendo en tu habitación y aún así hay lloriqueos, es muy fácil estirar el brazo desde la cama para que sepa que estás ahí y transmitir esa seguridad y calma que necesita. Es importante interactuar correctamente para calmar, que no ocurra lo contrario y se active más.

Si dentro de las normas del hogar has preferido que no duerma en tú habitación no te queda otra que pensar en opciones alternativas para algunos días, tales como:

  • Prepararte para dormir en el sofá o cocina para hacerle compañía, al menos hasta que se duerma y según vaya habituándose (o cuando se quede dormido) alejarte/escaparte a tu habitación.
  • Aceptar que duerma cerca de ti unos días iniciales, y en el futuro “trabajar” para construir y establecer otro lugar de descanso seguro distinto al de la habitación.

Conclusiones

Ten siempre presente que la convivencia y el desarrollo de un cachorro es un proceso gradual. La evolución de los posibles problemas siempre requiere de tiempo y paciencia. Pero al final, si se hacen las cosas bien, todo tiene recompensa. No anticipes problemas y adaptarte a lo que vas viendo y sintiendo con el cachorro en cada momento. Mucha suerte con ello.

Si has llegado aquí directamente porque tienes un cachorro os recomiendo como complemento para la convivencia y bienestar que puedas conocer algo mas al perro que tienes delante, y puedas profundizar algo mas en su lenguaje y comunicación.

Como siempre recordaros que Arbesú Educadores Caninos estamos a vuestra disposición si necesitas ayuda con tu cachorro.

Mi nombre es Ramón y soy la persona responsable del proyecto Arbesú Educadores Caninos. Soy educador canino y trabajo a domicilio en Asturias. Cuento con el Certificado de Capacitación del Principado de Asturias tanto de Cuidador, como de Adiestrador Canino.