desi descansando

Tras la declaración del estado de alarma derivado de la pandemia por el coronavirus, nuestras rutinas habituales han sido modificadas enormemente. Ya no solo me refiero a las rutinas que desarrollábamos con nuestr@s perr@s, sino también a nuestra rutina personal diaria en la mayoría de los casos.

Tantos cambios pueden causarnos cierta preocupación y desestabilización. Sin embargo, podemos poner en práctica algunas ideas que nos ayudarán con todo ello.

No anticipes. Observación.

Es una cosa sabida de siempre que nuestro estado emocional puede afectar a nuestros perr@s en cierta medida. No es que sean “adivinos” pero en algunos casos conocen tan bien nuestras rutinas  o gestos (y microgestos) que perciben al instante cualquier cambio. Además es posible que el estrés que sufrimos, a nivel olfativo produzca otro cambio que ellos noten.

Es por eso que me gustaría comenzar por recomendar el intentar relajarnos y estar tranquilos. Es obvio que todos tenemos derecho a agobiarnos con la situación de nuestros trabajos, nuestras hipotecas, nuestra salud, no poder ver a familiares, etc., pero durante el confinamiento, los que tenemos perros nos surge un nuevo agobio: ellos. Y lo hacemos aunque no muestren signos de ningún problema.

Debemos intentar no basar las preocupaciones en lo que pensamos que les va a suceder, sino en lo que observamos realmente.

Normalizar la situación y no agobiarse

Tango con jugueteEs fácil decirlo, claro. Pero si tenemos la suerte de estar bien (dentro de lo complejo de la situación) pienso que el primer favor que les podemos hacer a nuestros perros es que intentemos normalizar nuestra nueva vida cuanto antes y ser un buen referente de calma.

Y es que, como también os comentaba hace ya diez días al principio de mi primera entrada dedicada a perros y coronavirus, ¿es tanto lo que han cambiado sus vidas respecto a antes?. En algunos casos quizás sí, pero en otros no tanto. Los que más sufrimos los cambios somos nosotros lo humanos. Si lo pensamos bien, la mayoría de nuestros perros ya se pasaban en casa la mayor parte del día, así que la cuarentena no es algo tan novedoso para ellos.

Por tanto, siempre que nuestra salud mental y física sea buena, cuanto más capaces seamos de normalizar la situación, más fácil les resultará a ellos hacer lo mismo.

Propuestas prácticas para el confinamiento

1. Crea rutinas sencillas.

Aquí hablo de humanos. Es esencial que podamos seguir manteniendo unas rutinas diarias. Fijar una hora de levantarse, horarios en las comidas, la hora de acostarse, etc.. No digo que haya que ser excesivamente rígido, pero sí mantener una rutina parecida a “nuestra anterior vida normal” y que además sea acorde con los biorrimos del perro.

2. Fíjate obligaciones

Paralelamente a tus rutinas básicas, márcate una serie de obligaciones para el día a día. Me refiero a los momentos para cuidarte, ducharte o asearte; inicio y fin de teletrabajo si lo haces; momento para el cuidado físico o deporte; tu momento de ocio; cocinar, aprender algo nuevo, etc..

Al fin y al cabo, estableciendo nuestras rutinas y obligaciones, a parte de ayudarnos a nosotros, indirectamente les ayudamos también a ellos.

Pienso que estructurar el día y marcarnos obligaciones no solo fomentará que haya una cierta relajación mental para todos, sino que establecerá una variedad de momentos que pueden ser beneficiosos para ellos: tiempos solos, tiempos acompañados, momentos más tranquilos, otros menos… es decir, que ofrece estímulos a sus vidas y contribuye a distraer sus mentes. Pero además también puede ser un punto de conexión con “la vida normal” que tarde o temprano recuperaremos.

3. Generar rutinas para nuestros perros

Mantener las rutinas principales para ellos es siempre esencial pues el hecho de saber que tienen cubiertas una serie de necesidades esenciales de forma rutinaria genera calma. Es preciso mantener aproximadamente los horarios de los paseos (adaptados al coronavirus), las comidas, el descanso, etc..

3.1 Respecto al descanso

MickyYa lo comentamos en el análisis de cambios. Estos días al estar más en casa, podría haber más movimientos, ruidos, interacciones, etc.. Por tanto, mientras que antes se podría pasar el día durmiendo en nuestra ausencia, ahora no tanto. Debido a eso, mi propuesta al respecto es que intentemos mantener y fomentar una rutina de descanso adecuada.

Puedes propiciar un tiempo por la mañana y otro por la tarde. Baja estímulos durante esas franjas, durante 2/3 horas, para que no rompa el sueño. Puedes aprovechar para teletrabajar, leer, cocinar, etc.. En algunos casos puede venir bien que habilites una zona de descanso más aislada si el perro lo necesitase, pero solo a utilizar si el perro está acostumbrado y cómodo en esa situación.

3.2 Comidas

Una cosa que me gustaría señalar respecto a las comidas, es que pueden ser una fuente de estimulación extra estos días muy interesante.

La comida es algo que siempre se espera con especial interés. Podemos utilizarla como herramienta para añadir un “extra” de estimulación al día. Si le dabas una sola vez de comer puedes pasar a repartírselo en dos tomas, que además puedes mantener el día de mañana a la vuelta a la normalidad.

Si ya le dabas 2 o 3 tomas, puedes establecer alguna rutina de masticación entre tomas de algún producto natural o un juego de búsqueda de comida.

4. Juegos y entretenimiento

El plan estrella para estos días a tenor de las propuestas que se están viendo en las redes son los juegos de olfato o estimulación para nuestros perros. La verdad es que muchos de ellos pueden ser propuestas interesantes pero mi recomendación una vez más es moderación y sentido común. También observación. No solo observación para tratar de ver el efecto de ese juego en nuestro perro, sino observación para adivinar si realmente es tan necesario en un momento dado y observación sobre como estamos planteando los juegos.

Una opción muy interesante para cualquier día, no solo ahora, son los juegos que logren desactivar y/o relajar. Un simple sembrado de comida esparcido por el césped o por todo el suelo de la casa (apagando las luces o bajando persianas) es una idea simple, pero cumple perfectamente con el propósito comentado. Podemos reservar parte de la comida para hacer un juego al día en alguna franja que cuando volvamos a la normalidad podáis seguir manteniendo para que no lo eche de menos.

Para conocer algunas premisas básicas que considero han de cumplir estos juegos, no dejes de visitar el punto 4 de nuestra entrada dedicada a todos los cambios que propicia el coronavirus donde lo comentamos. Os dejo un breve vídeo con algunos sembrados de comida en la calle. Estos días sería mas acertado hacerlo dentro de casa con las luces apagadas:

La masticación es otro recurso interesante. Una o dos sesiones al día proporcionarán estimulación y relajación. Con la masticación tenemos la herramienta añadida de jugar con su duración en función no solo del momento del día sino también del estado concreto del perro. No es lo mismo una masticación corta, de 1, 2 o 5 minutos, que una larga, de 15 o 25. Los productos utilizados para jugar con los tiempos tampoco serían los mismos.

Para evitar accidentes hay que adecuar el producto a cada perro, supervisar y si es posible utilizar productos naturales.

5. Estímulos e Interacciones

Simplemente intentar ser mas consciente de nuestras interacciones y el efecto que tienen en ellos. Podemos aprovechar estos días para disfrutar estar juntos, disfrutar el contacto, la complicidad, pero sin que eso implique excesiva interacción. Ningún exceso es bueno. También comentado en el punto 1.1.3 de la entrada dedicada a los cambios por el coronavirus.

6. Ser más comprensivos estos días.

Maya con jugueteQuizás algún perr@ pueda mostrarse un poco más nervioso estos días de cuarentena. Hay que intentar ser algo más tolerante y permisivo. Puede que le entre un momento de locura, que salte, suba al sofá o te venga corriendo con un juguete arrasando con todo lo que hay a su paso… Paciencia. Son cosas normales y seguramente todo vuelva a la estabilizarse más adelante.

Cualquier otro comportamiento anormal o empeoramiento puede ser consultado con un profesional.

7. Potencia su autonomía

Intenta aprovechar estos días para reforzar su autonomía y su seguridad. No estés todo el día encima pendiente ni caigamos en la sobreprotección. También poder equivocarse es derecho de todos y forma parte esencial de crecimiento personal.

Potenciar individuos más autónomos viene bien para su confianza y seguridad en si mismo. Además la autonomía durante el día beneficiará ese momento de descanso antes comentado. Jugar solo, descansar solo, o que le apetezca investigar cuando en un momento dado el resto de la casa en solitario son cosas que deberían ser normales.

Gran parte de su vida gira en torno nuestro. Comidas, salidas, juegos, etc.. Por eso siempre es bueno no descuidar las actividades autónomas que no nos hagan ser el centro de atención constante.

Por último, parte del crecimiento personal y del aumento de la confianza de cada perro pasará por que sepamos aprender a educar de forma amable. Gritar, reñir, pegar o chistar son actos merman mucho la autoestima y confianza de quien los sufre, perros incluidos. Siempre hay alternativas para educar de otra forma. Dicho esto, todos somos humanos y nadie es perfecto… todos podemos perder los nervios en un momento dado. Aprendamos de ello, no nos queda otra.

Juego búsqueda

8. Rutina de conexión con la realidad futura

La idea es establecer una rutina diaria “de soledad” con el objetivo de intentar prevenir que se desarrollen por parte de nuestros perros problemas futuros debido al exceso de compañía.

Los problemas de mala gestión de la soledad se engloban en lo que se denomina ansiedad por separación canina. Es un tema complejo que depende de muchos factores, así que será imposible detallarlos ahora. Simplemente señalar que esta propuesta no está pensada para solucionar casos de ansiedad por separación ya existentes, sino como método preventivo en aquellos casos donde no existía antes.

La propuesta es simular nuestra anterior rutina de trabajo a pequeña escala y con las limitaciones actuales. Por tanto sería ideal poder establecerla en una franja horaria similar a lo que teníamos, sin que eso suponga que deba durar 10 horas, ni madrugar de la misma forma. Pero sí cierta disciplina y 2 o 3 horas para practicarla cada día.

Durante esa franja horaria que establezcamos, la idea es desconectar del perro y conectar con la actividad que nos hayamos propuesto. Bajemos los estímulos y distracciones y concentrémonos en nuestra tarea mientras nuestro perro de forma autónoma y sin indicaciones realiza las suyas (generalmente será descansar).

Sería necesario que esta propuesta saliera natural, sin tener que obligar. Tampoco hace falta cerrar puertas para conseguirlo, aunque nos puede venir bien cerrarnos nosotros un rato si tenemos que teletrabajar (sino aprovechar para leer, hacer ejercicio, escribir, cocinar, etc…). Solo en el caso de que el perro estuviera cómodo y acostumbrado podríamos valorar la opción de cerrarle un rato a él si esto le pudiera beneficiar.

Con esta rutina el perro también cubrirá la franja de descanso propuesta en el punto 3.1.

Habrá otros momentos puntuales al día para poder mantener contacto con la soledad. Un día o dos a la semana nos tocará hacer la compra; otros días tendremos que ir a comprobar la correspondencia al buzón; cada cierto tiempo tendremos que bajar la basura, etc..

9. Improvisa y diviértete

Todas las normas y consejos están muy bien, pero al final debemos ser flexibles y adaptarnos día a día. Se nos pueden presentar ocasiones no planeadas de las cuales sacar buen partido. ¡Aprovéchalo!

En un momento dado tu perro te puede proponer un juego no esperado con algún juguete. En otros momentos puedes ser tú el que de forma espontánea lo propongas. Todos necesitamos de vez en cuando un momento de locura en nuestras vidas. Hazlo coherente, hazlo consciente, pero…

¡hazlo y disfrútalo!

Cachorro observando

 

Ramón Arbesú
Mi nombre es Ramón y soy la persona responsable del proyecto Arbesú Educadores Caninos. Soy educador canino y trabajo a domicilio en Asturias. Cuento con el Certificado de Capacitación del Principado de Asturias tanto de Cuidador, como de Adiestrador Canino.